Cuando el 10 de diciembre de 1903, desde el acorazado norteamericano Kearsage, anclado en la Bahía de Guantánamo, se efectuaron 21 salvas de cañón, ese pedazo de territorio cubano comenzó a servir como base militar de los Estados Unidos de América y se inició una muy activa historia de tensiones que, en la propia medida en que pasaron los años, se tornó más peligrosa.
El acuerdo para el establecimiento de la Base Naval en Guantánamo, desde su propia firma, adquirió un contenido netamente ilegal. La vergonzosa Enmienda Platt, impuesta a los cubanos, y aceptada so pena de que las tropas intervencionistas norteamericanas no se retirarían del país, provocó que el Tratado, aún vigente, fuese firmado bajo presión abierta e insolente, lo cual le concede carácter ilegal y justifica plenamente el reclamo de nuestro pueblo del territorio usurpado. Continuar leyendo






