La Base Naval de Guantánamo

Base naval de Guantánamo
Base Naval de Guantánamo. Foto: Archivo

El 30 de septiembre de 1961 fue desapare­cido y asesinado después, el trabajador Rubén López Sabariego.[1] Ese hecho nos lleva a la reflexión de lo que ha sido la Base Naval de Guantánamo (BNG) para el pueblo de Cuba. Bajo el marco legal de la Enmienda Platt se constituyó en un centro que ha desplegado du­rante muchos años una intensa actividad de in­teligencia, subversión y terrorismo. Naves aé­reas abastecidas allí de combustible y municiones bombardearon territorios rebeldes liberados de la dictadura de Batista.[2]

El servicio de Inteligencia Naval de la Marina de Guerra (SIN) fue el dispositivo empleado pa­ra facilitar recursos a las organizaciones contrarrevolucionarias, para llevar a cabo alzamientos e infiltraciones de grupos comandos.

Desde ese enclave militar nuestro país ha sido agredido de diversas formas y la presencia y participación de su inteligencia naval en actividades contra Cuba ha sido evidente, como una paradoja a cómo fue en el pasado, cuando en estas mismas tierras se derramó sangre de cubanos y norteamericanos de un mismo lado.

En 1898 cuando las tropas norteamericanas se preparaban para el desembarco por Guan­tánamo, el teniente coronel del Ejército Li­ber­tador Enrique Thomas, jefe del regimiento de Guantánamo, le dijo al capitán Browman H. Mc Calla, capitán del barco Marblehead: «los cubanos que venimos a unirnos a las fuerzas americanas somos patriotas decididos y hombres de honor, yo por mi parte, como jefe de ellos, le prometo que si dentro de tres días a partir de este momento no ha cambiado la situación, será porque ya no quede un hombre vivo». El 12 de junio de ese año, el mismo te­niente coronel Thomas rescató del campo de batalla el cadáver de un sargento norteamericano. En ese mes, en los combates del Cuzco y Playas del Este, los cubanos tuvieron seis mue­r­tos y nueve heridos y los norteamericanos dos muertos y dos heridos.

De 1903 hasta 1959 el pueblo sufrió agresiones a la moral y la vergüenza a través de la BNG. En abril de 1916 un sargento de la marina pe­gó una bofetada a un cubano en un café de Guan­tánamo, eso provocó una reyerta, se le instruyó causa y se dejó a Estados Unidos la decisión de juzgarlo, por no tener Cuba autoridad jurídica. Nada se hizo. El 10 de junio de 1919 un marine borracho mató a un niño de un disparo de fusil; el 24 de enero de 1922 penetraron en la finca Rin­cón Bellaco en Camagüey y sacrificaron una res, el montero Ramón García los requirió, motivo suficiente para que uno de ellos, Donald J. Mo­­ney, le disparara causándole la muerte; los tribunales camagüeyanos no pudieron juzgarlo, los jefes lo enviaron a continuar su servicio en la BNG.

Un campesino de Caimanera presentó una denuncia, en marzo de 1926, contra soldados y marinos norteamericanos destacados en la ba­se, parafraseando lo que él dijo: «en mi domi­cilio situado en Paso Cayama, se hace insoportable y peligrosa la vida de las familias, así co­mo en los caminos públicos de dichos lugares, debido a que casi diariamente, principalmente sábados y domingos, los soldados y marinos de la BNG han convertido dicho lugar y sus inmediaciones en campo de tiro al blanco, burdel y garito, disparando con fusiles y pistolas de re­glamento a diestro y siniestro, en estado de em­briaguez, hieren el ganado que se encuentra ba­jo mi custodia y en varias oportunidades han pasado al interior de mi domicilio».[3]

El 12 de diciembre de 1936 un soldado mata de un disparo a una mujer en el poblado de Boquerón, argumentando que estaba de cacería. Marines norteamericanos golpean salvajemente en una lancha y asesinan el 17 de di­ciembre de 1940, a Lino Rodríguez Grenot, por abordar la embarcación sin autorización.

La mayoría de los delitos no se ventilaban en tribunales cubanos por la esgrimida falta de ju­risdicción, pero tampoco se aplicaba justicia al­guna, lo cual multiplica la impotencia y có­lera.
En octubre de 1960, se desplegaron en zafarrancho de combate más de 1 400 infantes de marina, sin justificación alguna.

Desde allí salió el grupo para el ataque a la refinería de petróleo en Santiago de Cuba en marzo de 1961, causando muertos y heridos.

En 1962 asesinaron al pescador Rodolfo Ro­sell Salas; cuando se recogió su cadáver ocurrió lo mismo que con López Sabariego, eran evidentes las muestras de la crueldad y ensañamiento.

El 9 de junio de 1964 un disparo hiere al soldado cubano José Ramírez Reyes. El día 25 del mismo mes es herido grave el soldado cubano Andrés Noel Larduet. El 19 de julio cae mortalmente herido el soldado Ramón López Peña. El 23 de febrero de 1965 es herido el soldado Berto Belén Ramírez. El 21 de mayo de 1966 cae asesinado el soldado Luis Ramírez López.

No solo han tenido participación en las infiltraciones y exfiltraciones de contrarrevolucionarios, fueron artífices principales en el apoyo al alzamiento de El Cuartón de Soledad de Mayarí Arriba, con el propósito inmediato de atacar la guarnición de ese lugar, asesinar a los militares, al administrador de la granja y establecer grupos de alzados en armas en Alto Songo y Sagua de Tánamo.

Los alzamientos ocurridos en 1960 y 1961 en Arroyo Blanco, sierra La Hembrita y Puriales de Caujerí, fueron coordinados desde la BNG, con el propósito de unificar bandas de alzados, para el que lanzaron el armamento en el Na­ranjal de Caujerí. Fueron protagonistas de otros alzamientos dirigidos a crear fuerzas para apoyar la invasión mercenaria el 17 de abril por Playa Girón.[4] Desde la BNG se han hecho planes de asesinatos de nuestros dirigentes,[5] des­de ese sitio han tenido lugar agresiones del éter cubano con transmisiones de radio en distintas frecuencias.

En medio de las negociaciones sobre la crisis de octubre, la BNG fue reforzada de forma amenazante.[6]

A las provocaciones desde la base se sumaban la atención que daba la inteligencia naval a los grupos y bandas contrarrevolucionarias. La BNG fue utilizada como plataforma para la preparación y entrenamiento de mercenarios cubanos, así como en el aseguramiento logístico para sus acciones. Citemos solo, como ejemplos, algunos elementos.

El 5 de abril de 1962 penetraron en el territorio cubano, procedentes de la BNG, los prófugos de la justicia revolucionaria Heriberto Ro­dríguez Peña (El Rubio) e Israel González Ra­mírez, que formaban parte de la banda aniquilada en la zona de Yateras, subvencionada y dirigida desde la BNG a fines de 1961. Rodrí­guez Peña y su acompañante tenían la misión de abrir varios frentes de alzados en distintas zonas de la provincia de Oriente.

El 12 de abril de 1962 fueron detectados por el departamento de Seguridad del Estado Israel González Ramírez, Conrado Gómez García y Rodríguez Peña. En el momento de producirse la detención, este último disparó contra sus perseguidores, los que al repeler la agresión le causaron la muerte. A cada uno se le ocupó una granada y un arma corta.[7]

En la operación fueron capturados sus dos acompañantes, sometidos a juicio y sancionados a 30 años de privación de libertad. Uno de ellos declaró que cuando fue detenido por las milicias hacía cuatro días que se encontraba en la ciudad de Guantánamo, y que había sa­lido de la base junto con Rodríguez Peña, el que también portaba una pistola calibre 38 y una granada. Según sus declaraciones, estuvo aproximadamente un año y ocho meses alzado en contra del gobierno revolucionario; te­nían varias armas largas y revólveres cuando lograron llegar hasta Puerto Escondido, allí fueron detenidos y conducidos hasta la estación de policía de la base. Luego llegó un militar que decía ser Almirante, a quien le dijeron que llevaban cerca de 18 meses alzados contra el gobierno y que habían decidido asilarse pues la persecución de las milicias era muy inten­sa y no veían perspectivas inmediatas de triun­fo. Per­manecieron más de un mes, con la promesa de que los enviarían en la próxima invasión a Cuba, junto a 150 emigrados que allí se en­con­­­traban. Cuando salieron, el jefe de la ba­se les entregó junto a las armas con que entraron, dos granadas de mano, cerca de 100 cáp­s­u­las para revolver calibre 38 y les ayudó a salir en su ca­mio­neta. Lograron llegar a la ciudad de Guantá­na­mo, donde contactaron con dirigentes contrarrevolucionarios.

El 30 de abril de 1962, Gustavo Sandez Mo­villa llegó a la base donde se relacionó con un grupo de contrarrevolucionarios, comenzó una fase de entrenamiento para organizar un nue­vo foco de alzamientos, recibió un curso sobre guerra irregular y fue adi­estrado en contrainteligencia y en el uso de armas.

Cuando consideraron que ya estaba en condiciones de actuar, le plantearon como primera tarea ponerse en contacto con Amancio Mos­queda Fernández (Yarey), que se encontraba alzado en la zona de Baracoa. También la de organizar campesinos de la zona de Lajas, y fotografiar objetivos militares. En tanto otros dos individuos iban a reunirse con contrarrevolucionarios del Escambray.

Además, tenía que entrar en contacto con el que controlaba los contrarrevolucionarios de un lugar conocido por Filipinas, zona limítrofe con la BNG, y con otro individuo en un lugar llamado Platanito.
Sandez Movilla recibió de la BNG una cámara fotográfica para hacer fotografías de los objetivos militares, un mapa a escala de 1:50 000 y una pistola Colt calibre 45 y dinero; para salir fue acompañado por un capitán y un sargento de la marina quienes le dieron instrucciones sobre el modo de evadir las postas cubanas y llegar al territorio deseado.[8]

Este intento de crear focos guerrilleros en las zonas montañosas, dirigidos directamente por elementos infiltrados, fueron causa de mucha sangre derramada que no podemos olvidar. No se trata solamente de un asunto de soberanía, que también lo es. Nadie puede imaginar el es­tablecimiento de relaciones normales con la existencia de la base naval, donde los marines vuelvan a frecuentar la ciudad de Guan­tá­na­mo, Boquerón, Caimanera y otros poblados ale­daños como lo hacían antes del primero de enero de 1959, llevando a cabo sus desmanes, al amparo de una total impunidad.

[1] El 18 de octubre apareció su cadáver sepultado dentro del territorio ocupado. Los forenses cubanos, al examinar el cuerpo de Rubén, comprobaron huellas de tortura, fracturas en el cráneo, el pómulo derecho y el costillar izquierdo; estas últimas causantes de una lesión en el corazón que le ocasionó la muerte. Tenía además una herida de bayoneta en el abdomen, fracturas en una pierna ocasionadas por patadas, huellas de culatazos y otras lesiones. La muerte, según los médicos cubanos, tuvo lugar entre el 13 y el 14 de octubre. Un gran sentimiento de duelo e indignación sobrevino en todo el país al conocerse el vandálico hecho.

[2]Ver vecinos indeseables de Olga Miranda pág., 161-162

[3] Ver un Maine detenido en el tiempo, pág., 71,72.

[4] Las armas y explosivos provenían, en su ma­yoría, de la BNG, eran trasladadas al territorio cubano clandestinamente en contubernio con la jefatura de la BNG cuyo jefe, el almirante O’Do­nell, conjuntamente con sus ayudantes y em­pleando a un terrorista que se escondía en el enclave nombrado José Amparo Rosabal, alias El zorro, hacían llegar a los grupos contrarrevolucionarios.

[5] Operación Patty, contra la vida del Co­man­dante en Jefe y el General de Ejército Raúl  Castro, en La Habana y Santiago de Cuba simultáneamente. Maine detenido en el tiempo, pág., 145. Y expediente en los archivos del Centro de Inves­ti­ga­ciones Históricas de la Seguridad del Estado (CIHSE).

[6] Ver Vecinos indeseables de Olga Miranda, pág.,176

[7] Archivos del CIHSE

[8] Archivos del CIHSE

*Investigador del Centro de Investigaciones Histó­ricas de la Seguridad del Estado

La historia de la Base de Guantánamo escrita por… sus ocupantes

 

La historia de imposición, robo de territorio e intervención en la soberanía de Cuba ha sido secuestrada a la opinión pública debido a la manipulación mediática…

JOSÉ MANZANEDA

28/08/2015

Fuente:  Cubainformación

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La historia de la Base de Guantánamo escrita por… sus ocupantes (+ video)
Territorio de la Base Naval de Guantánamo, visto desde Google Maps. (Cubadebate)

La sección de televisión del diario español El País visitaba la Base Naval de Guantánamo. Pero no para acercarse a los horrores de su prisión de alta seguridad, sino para entrevistar a las cubanas y cubanos que, hace décadas, decidieron quedarse a vivir en la Base y romper con su país.

Pero lo más llamativo del reportaje es cómo el periodista Carlos de Vega –quien fuera, no por casualidad, siete años corresponsal de CNN Plus en Washington- transmitía sin pestañear la historia oficial de la Base de Guantánamo escrita… por sus ocupantes.

“Técnicamente alquilamos este territorio a Castro a cambio de una cantidad mensual”, oímos a una militar estadounidense. Lo que matiza el periodista: “un alquiler de 4.000 dólares al año que Castro siempre rechaza, pero el contrato sigue ahí”.

Pero, ¿qué contrato? ¿Hay un contrato de alquiler de Cuba a EEUU por este terreno? Y si hay un contrato, ¿por qué rechaza La Habana el cobro del alquiler?

El País, lejos de dar respuesta informativa a estas preguntas, se limita a recitar la propaganda oficial de la Casa Blanca: “Los americanos usaron la Base durante la Guerra con España y después el gobierno cubano aceptó cederles estos 120 km2 de forma permanente”.

Increíble: primero, se equivoca al decir que “los americanos usaron la Base en la Guerra con España”, porque la Base fue creada después de dicha guerra.

Segundo, el supuesto “contrato de alquiler” por el que –asegura- “el gobierno cubano aceptó ceder” los terrenos “de forma permanente” fue –en realidad- una imposición del Gobierno de EEUU al primer Gobierno cubano. Recordemos: en 1898, EEUU interviene en la guerra que libraban los independentistas cubanos contra España, y derrota militarmente a esta en pocos meses. Se firma el Tratado de París, y la Isla es ocupada militarmente por EEUU hasta el 20 de mayo de 1902, en que se declara la independencia formal de la Isla.

Cuba pasa entonces, de ser una colonia española, a ser una neocolonia de EEUU. Porque en su primera Constitución, el Gobierno de Washington, como condición para retirar su tropas, obliga al Gobierno cubano a incluir 8 artículos, la llamada Enmienda Platt, que daban a EEUU el derecho a intervenir militarmente en la Isla y a ocupar tierras “para carboneras o estaciones navales” en el territorio de Guantánamo y Bahía Honda.

Por eso existe una Base Naval en Guantánamo. No porque el primer gobierno cubano aceptase “ceder” sus terrenos “de forma permanente”, sino porque fue obligado a ello por un ejército de ocupación.

Las intenciones de dominación de la Isla quedaban clarísimas en una carta confidencial del entonces gobernador militar norteamericano en Cuba Leonard Wood, enviada al Presidente Theodore Roosevelt: “A Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión. (…). Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se americanizará gradualmente”, podemos leer en ella.

El actual Gobierno de Cuba reclama la devolución de la Bahía de Guantánamo amparándose en el artículo 52 de la Convención de Viena de 1969, que declara abolido un tratado si se ha usado para él la fuerza o la intervención militar.

Pero toda una historia de imposición, robo de territorio e intervención en la soberanía de un país es secuestrada a la opinión pública gracias a medios como El País

Mirador de Malones no, Caimanera

Mirador de Malones

La excursión al Mirador de Malones fue por mucho tiempo un atractivo emprendedor y cautivante, desde el mismo se observaba perfectamente la Base Naval Norteamericana enclavada en nuestro territorio desde 1903, (fruto de uno de los mecanismos de dominación empleados por los Estados Unidos durante los primeros años de la neocolonia) al tiempo que se degustaba un almuerzo típico cubano. Actualmente no es posible la visita a este lugar, pero quienes prefieran la conjugación de un mirador hacia la Base Naval y un almuerzo de comida criolla o internacional puede hacerlo a través de la excursión a Caimanera diseñada para su disfrute por las agencias del territorio. Caimanera es uno de los municipios que conforman la provincia Guantánamo. Ubicado en la costa sur oriental, se extiende a través de ambas vertientes de la bahía de Guantánamo, la tercera de bolsa mayor del mundo. El nombre original del poblado capital del municipio fue «La Caimanera», provocado por la gran cantidad de caimanes que habitaban en los pantanos cerca de las desembocaduras de los ríos Guantánamo y Guaso que vierten en la bahía. Tiene un área total de 362,9 Km2, incluyendo 116 Km2 ocupados por la base naval norteamericana. Limita al norte con los municipios Manuel Tames y Guantánamo, al este con San Antonio del Sur, por el oeste se encuentra Niceto Pérez y al sur se abre el Mar Caribe. Se sitúa justo al fondo de la cuenca de Guantánamo y presenta un clima con características semidesérticas, formando parte de la zona más seca de Cuba. Frente a la inmensa bahía de Guantánamo se encuentra el Hotel Caimanera, construcción llamativa por su diseño y decoración, de categoría 3 estrellas. Es el único hotel del poblado de igual nombre, ubicado en una elevación desde cuyo mirador y habitaciones se puede disfrutar de una vista agradable a la Bahía de Guantánamo, el paisaje montañoso imperante en los alrededores, la cercanía de la Base Naval Norteamericana, así como otros elementos del entorno. Brinda los servicios de alojamiento y gastronomía, piscina, salvavidas, servicios médicos, sala de juegos, etc. Tiene un total de 19 habitaciones, de ellas 4 suites y 15 dobles, todas amuebladas y decoradas adecuadamente con TV, teléfono, caja de seguridad, aire acondicionado, etc. Excursión a Caimanera Viaje en tren hasta el poblado de Caimanera, territorio fronterizo con la Base Naval norteamericana. Almuerzo criollo en el Hotel Caimanera y vista desde el mirador a la bahía de Guantánamo y la Base naval. Regreso en ómnibus climatizado a la ciudad de Guantánamo. Visita y disfrute del espectáculo de la Tumba Francesa, expresión folklórica de la influencia franco-haitiana en nuestra cultura. Recorrido por el centro histórico–cultural de la ciudad. Nota: Los interesados en disfrutar de la excursión a Caimanera deben enviar con más de 72 horas de antelación sus datos (nombre completo, número de pasaporte y nacionalidad). Esta necesidad responde a la tramitación del pase provisional que obligatoriamente debe poseer cualquier visitante al territorio fronterizo. Las vías para la solicitud del pase hágala a través de las siguientes direcciones o teléfonos: comercial@minturgtm.co.cu – (5321)355991 (Mintur Guantánamo) ventas.gtmo@havanatur.cu – (5321)32 63 65 (Havanatur Gtmo) infogtmo@enet.cu – (5321)38 58 38 (Infotur Hotel Guantánamo)

1962: La agresión desde la Base Naval de Guantánamo

2017-10-21 12:15:04 / web@radiorebelde.icrt.cu

 1962: La agresión desde la Base Naval de Guantánamo (+Audio)

La prensa del domingo 21 de octubre de 1962 destaca “Disparan contra nuestras postas”.

El texto denuncia “Entre las 19.00 y las 20.55 horas, desde la Base Naval de Guantánamo, soldados norteamericanos efectuaron un total de tres disparos en dirección a nuestro territorio, por la parte norte y oeste de la Base, poniendo una vez más en peligro la vida de nuestros hombres, según la denuncia numero 188 formulada por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias”.

 1962: La agresión desde la Base Naval de Guantánamo (+Audio)

¿Qué dice el Derecho Internacional sobre la base naval en Guantánamo?

El Derecho Internacional no debe tolerar situaciones jurídicas creadas con anterioridad cuyo nacimiento haya sido producto de violaciones de normas que hoy la comunidad internacional acepta como imperativas

 
 

Autor:

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Harold Bertot Triana*

 

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Los reclamos de Cuba para la devolución del territorio guantanamero donde se ubica la base naval norteamericana demandan un análisis desde el Derecho Internacional. Pese a su incuestionable «inmoralidad», existen diversas posiciones jurídicas respecto al fundamento que pudiera alegar Cuba en un litigio ante la Corte Internacional de Justicia o para que esta emita una Opinión Consultiva.

Un Derecho Internacional moldeado acorde a los intereses de los imperios, impuesto durante el siglo XX, hace surgir la polémica sobre las posibilidades reales de los estados sumidos durante decenios en el colonialismo, en sus demandas territoriales contra los antiguos colonizadores.

La base naval en Guantánamo se ampara en varios instrumentos jurídicos: el Artículo VII de la Enmienda Platt, el Convenio de 1903 y su Reglamento para el Arrendamiento de las Estaciones Navales y Carboneras, y el Tratado de Relaciones entre Cuba y Estados Unidos de 1934.

En el Convenio de 1903, Estados Unidos reconocía «la continuación de la soberanía definitiva de la República de Cuba sobre las extensiones de tierra y agua» donde se asentaría la estación naval. Cuba consentía «en que durante el período en que los Estados Unidos ocupen dichas áreas a tenor de las estipulaciones de este Convenio, los Estados Unidos ejerzan jurisdicción y señorío completos».

Han sido documentados los momentos de coacción ejercidos por el ocupante norteamericano contra los constituyentes de 1901 para que aprobaran la Platt. Ello tiene consecuencias para el Derecho Internacional en materia de Tratados, aunque exista más de una opinión al respecto.

posiciones encontradas sobre nulidad del convenio de 1903

La mayoría de los tratadistas cubanos —entre ellos Fernando Álvarez Tabío, Miguel D’Estéfano y Olga Miranda— han convenido en que el Tratado de Arrendamiento de 1903 resulta nulo. Se basan en la Convención sobre el Derecho de Tratados, aprobada en 1969 y ratificada por Cuba en 1998, y que Estados Unidos no ha ratificado aún. En esta se recoge la nulidad de un tratado cuando ha sido impuesto mediante la amenaza o el uso de la fuerza para coaccionar. Estos autores consideraron, con incuestionable evidencia, que las condiciones en que se impuso la Enmienda Platt y se concertó el Tratado de 1903, encajaban en este supuesto.

Pero existen posiciones contrarias. Algunos consideran que el Tratado de Arrendamiento de 1903 es anterior a la Convención de Viena de Derecho de Tratados y a la Carta de Naciones Unidas de 1945. Ello es base para sostener, no solo la imposibilidad de aplicar la Convención a tratados celebrados con anterioridad (a partir del principio de irretroactividad reconocido en su artículo 4, al que Cuba se opuso cuando emitió una declaración unilateral para aplicarla a tratados celebrados con anterioridad), sino para aducir el principio de intertemporalidad del Derecho. Acorde a esta máxima, se debe aplicar el derecho existente en el tiempo cuando concluyó el Tratado.

La mayoría de los autores de Derecho Internacional consideran que con anterioridad a 1919 no se proscribía el uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Se entiende que no puede alegarse que el Tratado de 1903 sea nulo porque entonces no existía la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza, que aparece luego de los Tratados de 1903 y 1934.

Sin embargo, parece desconocerse que en el espíritu de la Carta de Naciones Unidas, y de los esfuerzos de la comunidad internacional por acabar con los vestigios del colonialismo, debe rechazarse el principio de intertemporalidad. Siguiendo a este, no cabría revisar ningún acuerdo que por medio de la amenaza o el uso de la fuerza haya forzado a los estados colonizados a soportar graves violaciones a su soberanía e integridad territorial.

El Derecho Internacional no debe tolerar situaciones jurídicas creadas con anterioridad cuyo nacimiento haya sido producto de violaciones de normas que hoy la comunidad internacional acepta como imperativas.

El Artículo 64 de la Convención de Viena establece que, si «surge una nueva norma imperativa de derecho internacional general, todo tratado existente en oposición con esa norma se convertirá en nulo». Esta disposición debe ser interpretada para extenderse, no solo al contenido del Tratado, sino a las circunstancias que llevaron a acordarlo. Por eso debe considerarse nulo: por arrancarse el consentimiento del Gobierno cubano en un momento donde se «legalizaba» la amenaza del uso de la fuerza.

Otros autores —aun admitiendo la posibilidad de aplicar la Convención de Viena al análisis de la estación naval— indican que, si bien la Enmienda Platt fue incorporada a la Constitución de 1901 mediante coacción, el arrendamiento de 1903 y 1934 fue realizado por un Gobierno cubano con control de su tierra, y no sujeto a ocupación por un ejército. Pero la historiografía ha demostrado la falsedad de que el Convenio de 1903 se haya realizado en tal independencia. ¿Acaso no se fundamentaba en una situación de cuasi protectorado al que lo sumía la Enmienda Platt?

el tratado de relaciones de 1934

Con gran rechazo a las prácticas intervencionistas del Gobierno de Estados Unidos en Latinoamérica, se celebró en 1933 la Séptima Conferencia Internacional Americana, en la que se aprobó una Convención sobre Derechos y Deberes de los estados que —con la Enmienda Platt y la base norteamericana en Guantánamo como temas fundamentales— había aprobado un artículo donde acentuaba la obligación de no reconocer adquisiciones territoriales o ventajas especiales por la fuerza, sea por el uso de las armas, representaciones diplomáticas conminatorias o cualquier medio de coacción.

Con la presencia de un Gobierno de facto presidido por Carlos Mendieta, se firma un nuevo Tratado de Relaciones y un nuevo Tratado de Reciprocidad Comercial. En el primero se pasó revista a la base naval y se acordó que —en tanto las dos partes contratantes no acordaran modificar o abrogar las estipulaciones del Convenio— estas seguirían.

Aunque existen elementos históricos que confirman la intervención norteamericana en las ventajas que le otorgó el Tratado de 1934 respecto a la base naval, fueron otras las circunstancias que condicionaron el Gobierno de Mendieta en la concertación del nuevo tratado respecto a los años 1901 y 1903. Los intereses norteamericanos eran compatibles con una casta política y militar que procuraba protección y reconocimiento del vecino del Norte.

Si bien en muchas ocasiones para el Derecho Internacional que se ha impuesto en el mundo no tiene caso que el Tratado de 1934 haya nacido de un Gobierno ilegítimo para expresar la voluntad del pueblo cubano —lo que conllevaría a la nulidad del Tratado— existen otros elementos importantes.

Respecto al mencionado Artículo 64 de la Convención de Viena —referente al surgimiento de una nueva norma imperativa de derecho internacional general, a los efectos de su nulidad si el tratado existente está en oposición con esta— una surgida con posterioridad es el derecho de los pueblos a la libre determinación. Cuba podría invocarla para la terminación del Tratado de arrendamiento de 1934.

La Convención de Viena también registra una violación grave del tratado, que puede provocar su terminación, cuando se ha violado una disposición esencial para la consecución de su objeto. En los artículos 2 y 3 del Tratado de Arrendamiento de 1903 se promulgó como objeto el establecimiento de estaciones carboneras o navales. Pero desde los años 90 ha servido como campo de internación de haitianos y cubanos y, luego de 2011, fue utilizada como campo de prisioneros para supuestos terroristas, sometidos a torturas. La prohibición de la tortura es una norma imperativa del Derecho Internacional, y supone violación grave del Tratado que puede invocarse para su terminación.

La misma Convención contempla además, entre las causas de suspensión de los tratados, el cambio en las circunstancias, que implica la revisión de un tratado por tiempo indefinido cuando ha cambiado el contexto que le dio vida jurídica.

El Artículo VII de la Enmienda Platt (fundamento para el establecimiento de la base) destacó que se hacía «para poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa»; y en el Preámbulo del Tratado de 1934: «animados por el deseo de fortalecer los lazos de amistad entre los dos países y de modificar con ese fin las relaciones establecidas entre ellos por el Tratado de Relaciones firmado en La Habana el 22 de mayo de 1903». Ejemplos suficientes demuestran que, con el triunfo revolucionario de 1959, estas circunstancias cambiaron.

El reclamo del pueblo y Gobierno de Cuba a la devolución de este territorio usurpado es legítimo. La verdad y la historia están de su lado.

*Profesor del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, y de Derecho Internacional Público en la Universidad de La Habana.