Homenaje del pueblo de Santiago de Cuba a Fidel (+Fotos)

2017-12-04 11:12:44 / web@radiorebelde.icrt.cu

El pueblo santiaguero marcha en peregrinación desde la Plaza de la Revolución Antonio Maceo hasta el cementerio Santa Ifigenia. Foto: Miguel Rubiera
La peregrinación desde la Plaza de la Revolución Antonio Maceo Grajales hasta el cementerio Santa Ifigenia en homenaje al líder histórico de la Revolución cubana Fidel Castro, a un año de su desaparición física, ya pasa a la historia como una de las más grandes concentraciones populares en la Ciudad Héroe.A las siete de esta mañana, tras las notas del Himno Nacional interpretado por la Banda Provincial de Conciertos, la cual acompañó la marcha con canciones patrióticas, el toque de diana mambí dio la señal de inicio de la peregrinación.Un bloque de dos mil 300 líderes de organizaciones políticas, estudiantiles y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior encabezó la multitud, que llevaba con solemnidad una gigantesca bandera cubana y una del Movimiento 26 de Julio, la organización de vanguardia patriótica que dirigió Fidel y protagonizó la última gesta por la independencia cubana.

Homenaje del pueblo de Santiago de Cuba a Fidel. Foto: Miguel Rubiera

Luego siguieron miles de estudiantes, quienes desbordaron las avenidas con sus filas, masivas y vigorosas.Trabajadores de los 16 sindicatos, continuaron la peregrinación, que muchos coinciden en denominar como una de las más grandes vistas en esta urbe, rica en manifestaciones revolucionarias históricas.A partir de la madrugada los santiagueros colmaron la ciudad desde los alrededores del parque Ferreiro hasta la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, más de un kilómetro, y desde donde partió el cortejo fúnebre hace un año hacia el cementerio patrimonial Santa Ifigenia.

Avenidas y calles aledañas se llenaron con la muchedumbre que, pletórica de sentimiento patriótico, llegó al camposanto a homenajear al eterno Comandante en Jefe, en el mismo sitio donde están los mausoleos a José Martí, el Héroe Nacional, Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y Mariana Grajales, la madre de todos los cubanos.

Homenaje del pueblo de Santiago de Cuba a Fidel. Foto: Miguel Rubiera
Homenaje del pueblo de Santiago de Cuba a Fidel. Foto: Miguel Rubiera
Homenaje del pueblo de Santiago de Cuba a Fidel.


(Agencia Cubana de Noticias)

Homenaje de Raúl Castro y dirigentes de la Revolución cubana a Fidel Castro en Santiago de Cuba

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, junto a otros dirigentes de la Revolución cubana protagonizan el homenaje al Líder histórico Fidel Castro, en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Tras las notas del Himno Nacional cubano y la tradicional guardia de honor con cadetes de las escuelas militares, se rindió tributo al Héroe Nacional Cubano, José Martí, al Padre de la Patria,Carlos Manuel de Céspedes,y a Mariana Grajales .

​​A nombre del pueblo de Cuba, se colocó una ofrenda floral ante el monolito que atesora las cenizas del invicto y eterno Comandante Fidel Castro.

Con anterioridad, Raúl Castro encabezó junto a miles de santiagueros una peregrinación de homenaje al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, al cumplirse un año de que sus cenizas fueran depositadas en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, de esta ciudad como muestra de la vigencia de la obra del líder histórico de la Revolución cubana.

La masiva marcha partió desde la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, último sitio que acogió los restos del Comandante en Jefe para transitar la Avenida Patria hasta la necrópolis.

Tras la presidencia encabezó la peregrinación un bloque integrado por unos cinco mil jóvenes y trabajadores de diversos sectores de la vida socioeconómica del territorio. Después, alumnos y profesores de las universidades de Ciencias Médicas y Oriente, escenario de luchas de la juventud revolucionaria antes de 1959, con 70 años de creada y donde el Comandante en Jefe intercambió con docentes y educandos en varias oportunidades junto a estudiantes de todas las enseñanzas y trabajadores organizados por sus sindicatos, a los cuales se unen amas de casa y jubilados para honrar al líder revolucionario.

Fidel llegó hace un año a Santiago de Cuba para quedarse y aunque no se le ve físicamente se habla de él en presente, como un hijo que se ausentó por razones de mucho peso y un buen día regresó para no marcharse más.

 

Fuente:

Sitio Web Sierra Maestra

Fecha:

04/12/2017

Líder independentista puertorriqueño Oscar López Rivera visita Caimanera

El luchador puertorriqueño en visita al museo 19 de Diciembre, en Caimanera. Foto del autor
El luchador puertorriqueño en visita al museo 19 de Diciembre, en Caimanera. Foto: Jorge Luis Merencio

CAIMANERA, Guantánamo. –El líder independentista puertorriqueño Oscar López Rivera condenó la existencia de la ilegal base naval yanqui enclavada en este territorio y aseguró a los caimanerenses que algún día ese espacio pasará a manos del pueblo cubano.

Tras expresar su gratitud por el masivo recibimiento del cual fue objeto, el luchador boricua dijo ver en Caimanera a un pueblo pequeño, pero fuerte.

En otras palabras, expresadas al término de la visualización del documental Todo Guantánamo es nuestro, del realizador y periodista colombiano radicado en Francia, Hernando Calvo Ospina, lamentó no haber tenido la oportunidad de conocer personalmente al Comandante en Jefe Fidel Castro, dolor que lleva en su corazón.

Afirmó el patriota puertorriqueño que Cuba es el único país del mundo que envía doctores, ingenieros, entrenadores deportivos, maestros en solidaridad a decenas de países, compartiendo los pocos recursos de que dispone, y eso es obra de Fidel.

«Cuba hizo mucho por mi liberación y sigue haciendo por la independencia de mi patria, por lo que le estaré eternamente agradecido», significó.
López Rivera inició su visita a la provincia por la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, sitio donde rindió homenaje a la Madre de la Patria.

Acompañado por Denny Legrá Azahares, integrante del Comité Central y primer secretario del Partido en la provincia, el independentista fue recibido posteriormente en la sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular, donde la presidenta Nancy Acosta Hernández le reseñó las principales características del territorio.

En dicho encuentro Henry Rodríguez Terrero, presidente del Gobierno en el municipio de Guantánamo, le entregó el Sello Conmemorativo de la Ciudad; mientras Rafael Pérez Fernández,  miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en el municipio, le obsequió un cuadro con la efigie de José Martí, en reconocimiento a su historia de lucha y resistencia inclaudicable ante el imperio.

Memorias de un asesinato

La viuda del pescador cubano Rodolfo Rosell recuerda con angustia el crimen perpetrado hace 55 años, desde la Base Naval, y acusa al imperialismo por su presencia en suelo cubano

 
 

GUANTÁNAMO.— «Lo que hicieron fue una salvajada. Lo conocí por la entrada en la frente. Estaba muy inflamado y quemado por el sol, cuando llegaron al muelle de Caimanera con su cuerpo. Ellos sabían que él trabajaba para la Revolución.

«Lo hicieron por eso, tal vez para sacarle alguna información que no obtuvieron, o para acobardar a los pescadores, porque siempre estaban provocándolos, tratando de intimidarlos desde el otro lado.

«Yo sé que fueron ellos, quién más pudo ser. No teníamos otros enemigos que los militares de la Base Naval, siempre tan prepotentes. ¿Cómo van a matar a una persona y torturarla con saña porque no pensara o actuara como ellos? Terroristas es lo que son, y debieran largarse ya de allí y devolver ese pedazo nuestro de mar y tierra que ocupan ilegalmente».

Hoy tiene 84 años esta mujer que recuerda con angustia el asesinato de Rodolfo Rosell Salas y acusa al imperialismo por su indeseable presencia en suelo cubano. Su nombre es Eloísa Berto Martínez, y es la viuda de ese pescador cubano encontrado sin vida sobre su lancha, en cayo Tres Piedras, distante a unas cinco millas del poblado de Caimanera y en territorio de la Base Naval.

Al filo de las seis de la tarde de este lunes, estaba ella cabizbaja y triste en el portal de su casa de la calle Cuartel y avenida Camilo Cienfuegos, en la ciudad de Guantánamo. Una morada construida en el mismo año 1962, con la contribución monetaria de la población solidarizada con una familia cubana destrozada.

Tiene en las manos un retrato de boda. Ella y Rodolfo, sonrientes… «Estos días son muy pesados para mí. Me traen recuerdos que, a mi edad, ya me hacen mucho daño, pero vamos a conversar un poquito», me dice con hablar pausado, mientras va hilvanando sus memorias.

«Fue un momento trágico para mí, y para este pueblo, tanto que incluso a veces se crean algunas confusiones con los hechos y las fechas», expresa.

Cuenta la viuda que el día 11 de julio de 1962, a las cuatro de la tarde como siempre, Rodolfo Rosell salió de la casa, en la calle La Güira número 64, en Caimanera. «Solo llevaba su pomito con café, porque siempre dejaba todo lo de la pesca en su bote, cerca de la cooperativa pesquera donde trabajaba. Yo no quería que fuera a pescar ese día, porque estaba casi al parir a nuestro tercer hijo.

«Me dijo que ya había hablado con sus compañeros para que estuvieran atentos y le avisaran si me entraban los dolores del parto. Y se fue. Hubo una tempestad en la noche y parte de la madrugada, por eso no fui al muelle a esperarlo, como siempre, a las siete de la mañana de aquel día 12.

«Pero cuando vi que ya casi era mediodía y no llegaba, fui a la cooperativa. Me dijeron que no había regresado y que salió solo mar adentro, porque su compañero de pesca no fue ese día. Volví varias veces y nada. Entonces salieron en un barco a buscarlo. Fue prolongada la búsqueda de sus compañeros de trabajo y del cuerpo de guardacostas cubanos.

«Lo encontraron el día 13 en la mañana, específicamente en la playa El Conde. Sobre la popa de su bote Tres Hermanas, que estaba encallado y ladeado completamente, su cuerpo inmóvil, masacrado, descompuesto. En su cráneo y en otras partes había perforaciones hechas probablemente con punzones y hematomas de una cruel golpeadura, y toda la ropa estaba desgarrada.

«Tenía entonces 29 años de edad, como yo, y éramos felices con nuestros hijos. Marisela, la mayor, quien cuando aquello tenía siete años, no quiso ir al cementerio, porque estaba tan descompuesto el cadáver que no podía hacerse funeral, y menos como era en aquellos tiempos en Caimanera, en las casas.

«Pero Rodolfo sí fue, aunque no quiso ver el cadáver de su papá. Era muy pequeño, solo cinco años de edad. Mi hija Reyna no conoció a su padre, pues nació ocho días después de que lo mataran.

«Todo el pueblo fue al entierro y gritaba: “Asesinos, asesinos”, con la vista puesta en el enclave yanqui. Porque ellos son los responsables. Fue una salvajada lo que hicieron, y esas son de las cosas de la historia que no se pueden olvidar».

Guantánamo de la base y sus demonios

Autor: Yisell Rodríguez Milán
Municipio de Caimanera

Quien viva en lo más oriental de Cuba y haya crecido escuchando anécdotas sobre la Base Naval estadounidense que ocupa alrededor de 117 kilómetros cuadrados, o de las fechorías de los marines, o de aquella llamada «zona de tolerancia» donde, antes de 1959, las mujeres del pueblo terminaban «deshonradas», sabrá de qué escribo hoy.

Escribo sobre una provincia marcada, desde hace más de un siglo, por etiquetas absolutistas que, desde los titulares de prensa y buscadores de Google, dicen «Guantánamo» donde debe leerse «emplazamiento ilegal yanqui» o «base de torturas norteamericana», y meten a una población de 515 mil 428 cubanos residentes en esa provincia en el mismo saco que a un grupo de militares estadounidenses.

Ahora mismo recuerdo, por ejemplo, cuando comenzó a circular por internet el siguiente titular: «A usted no le gusta la verdad, 4 días en Guantánamo». Se trataba una nota de prensa, publicada por el Clarín.es, acerca del documental de los realizadores Patricio Henríquez y Luc Côté.

Ambos llevaron a la gran pantalla el testimonio del adolescente Omar Khadr, canadiense de ascendencia árabe acusado de asesinar a un soldado norteamericano en Afganistán y retenido durante más de seis años en la Base Naval emplazada en Guantánamo.

El filme muestra imágenes reales del interrogatorio a Khadr tomadas por una cámara de vigilancia ubicada en su celda y reflexiona acerca de la posición asumida por Canadá, país que, a pesar de las reiteradas exhortaciones de Amnistía Internacional y la UNICEF, se niega a pedir la extradición o repatriación del joven.

La historia es terrible y merecía atención inmediata, sin embargo, horas después de su publicación, Elena, una cibernauta que leyó el titular de la noticia, replicó desde su cuenta en facebook: «Guantánamo es mucho más que la Base Naval».

No pude estar más de acuerdo con ella. Sin dudas, las horas de tortura padecidas por este joven de 15 años debían ser vistas por todos. Pero, una cosa es exigir justicia ante la impunidad con que Estados Unidos viola la Convención de Ginebra —que regula el tratamiento a los prisioneros de guerra y la Convención Internacional sobre los Derechos del niño—, y otra bien distinta es confundir a la opinión internacional con frases absolutistas como «4 días en Guantánamo». Desde el titular, pareciera que Omar Khadr fue apresado, incomunicado y torturado en la ciudad y no en el emplazamiento militar.

Tales distorsiones de significados se sienten luego cuando a ti, que vives en Guantánamo y jamás has estado ni cerca de la Base Naval, la gente —principalmente extranjeros— te preguntan cómo es eso allí, si ya fuiste a la Base Naval, si no tienes miedo de vivir tan cerca de uno de los centros de tortura más famosos del mundo.

Y entonces tiene uno que explicarles siempre lo mismo, que no hay miedo porque de la Base solo sabes lo que te enseñan en la escuela, que está entre los límites de la provincia donde naciste, que están los guardafronteras cubanos allí, y que en esa zona hay cárceles y campos minados pero también aeropuertos, casas, pizzerías, medios de comunicación, oficinas…

Aunque hay gente en mi provincia, muchachos con los que compartí aulas y becas, colegas de trabajo, vecinos de barrio, amigos incluso, para quienes la Base, más que un ente lejano, centro de discursos políticos, titular de periódicos… es su historia familiar. El abuelo jubilado, las cercanías de su casa y la razón del sinfín de limitaciones convierten, sobre todo, al municipio de Caimanera —zona más cercana al emplazamiento estadounidense— en un sitio «especial» de «acceso restringido».

Recientemente concluyó en Guantánamo el III Seminario Internacional de Paz en contra de las bases militares extranjeras y este asunto —sobre el que siempre giran las conversaciones allá donde nací— ha ocupado otra vez los titulares. Delegados de 22 países se convocaron ante el llamado del Consejo Mundial por la Paz, el Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos y el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. Denunciaron las políticas agresivas e injerencistas del gobierno de Estados Unidos y la OTAN, y exigieron la devolución de la Base Naval ilegalmente ocupada desde 1903.

 

Mapa de Caimanera